Hoy, en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia, he publicado este articulo sobre Cesc , con motivo de la muestra ´Cesc. La força del traç´ que puede verse en el Palau Robert.
Avui, al suplement Cultura/s de La Vanguardia, hi he publicat aquest article sobre en Cesc, amb motiu de la mostra ´Cesc. La força del traç´ que pot veure's al Palau Robert.
Cesc: Una sonrisa triste
Francesc Vila fue uno de los mejores humoristas gráficos de nuestro país, aún a su pesar, pues abandonó la servidumbre de la viñeta diaria en no pocas ocasiones, para dedicarse a su pasión, la pintura, reincorporándose por uno u otro motivo a la esclavitud que para él suponía la concreción de una ironía gráfica a diario. Ya su debut como dibujante en el
Diario de Barcelona se produce después de que Alberto del Castillo lo descubriera en una exposición colectiva celebrada a finales de 1952.
La que podemos ver en les Cotxeres del Palau Robert no es una exposición más de dibujos de Cesc. Se trata de la primera exposición de Cesc sin Cesc. El comisario de la muestra, Toni Batllori, autor de la tira diaria que los lectores de
La Vanguardia pueden encontrar en las páginas de política de éste diario, nos ofrece una visión interpretativa de la obra de Cesc. Deliberadamente renuncia a construir una exposición exhaustiva, o antológica, para centrarse en mostrar su Cesc particular, con el que comparte una manera espontánea y genuina de enfrentarse a la realidad, pues ambos pertenecen al genero de los que ante cualquier situación se preguntan ¿dónde está el truco?.
Batllori, tal como nos confiesa en el imprescindible libro que acompaña la exposición, ha querido "mostrar la obra de Cesc de modo que se pueda explicar por ella misma; con un cierto desorden, como la vida, como su estudio". El comisario de la muestra, como creador gráfico que es, ha planteado un discurso eminentemente visual. En el reducido espacio que ocupa la exposición, ha establecido un itinerario en el que los dibujos de Cesc nos acompañan durante la ida, y la pintura durante la vuelta. Unos grandes plafones, que simulan pesados bloques de edificios, definen el ritmo de la visita, donde las viñetas se transforman en ventanas dibujadas que se abren a nuevas realidades, con un sutil juego en el que se funden la visión interior y exterior. De este modo, el visitante se encuentra convertido en un inesperado voyeur de almas, que es lo que Cesc consigue retratar de forma magistral en cada uno de sus trabajos.
El oficio de ´ninotaire´ El oficio de ambos ninotaires - expresión que no gustaba demasiado a Cesc, que prefería la denominación inglesa cartoonist-permite que las imágenes dibujadas con un trazo espontáneo, intenso, vivaz, transmitan con fuerza su mensaje al espectador. Los dibujos nos dejan empapados de melancolía. La mirada incisiva, cándida, implacable de Cesc sobre nuestra sociedad, nuestro mundo y, en el fondo, sobre nosotros mismos, consigue activar el mecanismo de la sonrisa en nuestro cerebro. Una sonrisa triste que quedará helada justo al llegar a los labios.
–Y ahora, cuando el país sea perfecto, ¿qué hareis los humoristas?
Cesc. La força del traç PALAU ROBERT BARCELONA Comisario: Toni Batllori. Cocheras, sala 4, Paseo de Gràcia, 107 Tel. 93-238-80-91 www. gencat. cat/probert Hasta el 2 de marzo